jueves, febrero 08, 2007

7 de febrero

Hace unos minutos ha terminado la primera entrega de la temporada de la rivalidad más grande del baloncesto americano: Duke-North Carolina. Y han ganado los Tar Heels, por segundo año consecutivo, en el Cameron Indoor Stadium. He visto el partido por la tele desde mi hotel en Hillsville, Virginia.

Son las 12 pm y estoy muy cansado. Ayer estuve en la universidad de Maryland para ver el partido Maryland-Virginia. Una vez más, el ambiente y el partido fueron impresionantes. El Comcast Center, en el campus de Maryland, se llenó con casi 19.000 personas! Después del partido, sorpresa. Salí a la calle y estaba nevando. Llegué como pude hasta un hotel en Fairfax, en las afueras de Washington. Hoy por la mañana, después de sólo seis horas de sueño, he cogido el coche de nuevo y he conducido casi seis horas hasta Mouth of Wilson, Virginia, el hogar de Oak Hill Academy. He estado con el coach Steve Smith y he visto el partido que han jugado a las 7 pm. Acabado el partido, he salido corriendo para poder ver el Duke-UNC por la tele. Y, cuando llegaba al hotel, mi conducción le ha parecido sospechosa a una patrulla de la policía local, que me ha hecho parar. Afortunadamente, el policía era un buen tipo.

Y aquí estoy, en la habitación de un Motel 8, escribiendo. En los próximos días escribiré sobre Oak Hill i Duke-UNC (domingo presenciaré el UNC-Wake Forest!). Ahora toca descansar.

martes, febrero 06, 2007

Duke-Florida State

He dejado pasar un par de días desde mi visita a Duke para poder escribir con un poco más de tranquilidad y objetividad. Pero pasados dos días, mantengo que el partido Duke-Florida State en el Cameron Indoor Stadium es el mejor que he visto en mi vida. El partido, el juego en si, no fue el mejor que he visto en mi vida. El ambiente, el entorno, la intensidad, la emoción, los nervios, lo hicieron el mejor partido de mi vida. Espero que vengan muchos más partidos (supongo que el North Carolina-Wake Forest del sábado en Chapel Hill me provocará un sentimento parecido) pero dudo que se me olvide algun día mi primera visita a Durham.

Llego un par de horas antes del partido al campus de Duke. Aparco, subo una pequeña cuesta y me encuentro el percal. Unas cincuenta tiendas de campaña delante de un edificio relativamente grande. Me acerco a las tiendas, están vacías. Camino en dirección a la zona donde hay más gente y me encuentro un cartel que pone: KRZYZEWSKiVILLE. Había leído alguna vez sobre las colas y las acampadas de los alumnos que van a los partidos, los Cameron Crazies. Es la zona que se bautizó con ese nombre (no quiero escribirlo otra vez) en honor, obviamente, al Coach K, la zona donde acampan meses antes de un gran partido (el Duke-North Carolina es esta semana), para ser los primeros y poder entrar al estadio. Me dirijo a la parte posterior del Cameron y me cruzo con una cola interminable. Pregunto a un chico, que paree ser que organiza el tema, y me dice que es la cola para el partido de hoy, que las tiendas son sólo para el partido de UNC. Me explica que cuando se instalan, los coordinadores como él controlan a la gente (12 por tienda) para que no haya líos. Hay gente que acampó hace más de dos meses. Increíble. Me acerco al Will Call, la taquilla donde se guardan entradas y acreditaciones, y me entregan la mía. Hace un día soleado; usmeo una barbacoa cercana y oigo la banda de música, que ya está tocando dentro. Entro en el Cameron Indoor Stadium. Vitrinas, fotos, trofeos. Es un vestíbulo pequeño, hay mucha gente. Me dirigo hacia la cancha y entro por un fondo, por detrás de una de las canastas. Y me quedo con la boca abierta, literalmente. Florida State está calentando, queda más de una hora para empezar, y los Cameron Crazies ya se están instalando. El ambiente es increíble. Pregunto por la zona de prensa y me dicen que vaya por un pasillo hasta el fondo. Entro y el pasillo en cuestión está lleno de posters enmarcados de equipos pasados de Duke. Laettner, Grant Hill, Mike Giminski... Puedes notar la tradición, la historia. Al fondo del pasillo, la zona de prensa. Hay bastante prensa. Salgo a la cancha otra vez por una puerta pequeñita, por donde saldrán los jugadores después. Me acerco a la cancha y entonces si que el ambiente me supera. La banda de música está detrás de la canasta, a mi izquierda. Los jugadores de los dos equipos calientan. Los Cameron Crazies casi llenan ya la grada lateral, justo detrás de la fila de prensa, en el lado opuesto de los banquillos. Johnny Dawkins, asistente de Krzyzewski, observa desde un lateral. Se van todos al vestuario y al rato salen todos, los dos equipos. Reciben a Duke con la banda y ovación. Tengo la piel de gallina.

Voy a sentarme a mi sitio. Primera, y única, fila de prensa. Número 23. Los C. Crazies están, de pie, en el espacio de prensa. Le pregunto a alguien de seguridad que como puedo llegar a mi asiento con tanta gente. Me dice que vaya por el lado de la cancha y que salte por encima de la mesa. No bromea. Lo hago, y después va llegando toda la prensa y hace lo mismo. Con dificultades, me siento. Puedo notar el aliento de los crazies en el cogote. Estoy cansado de conducir cinco horas y no tengo espacio para moverme. Me da igual.

Presentaciones, himno, y empieza el partido. Los suplentes no se sientan hasta la primera canasta de su equipo. El público, la mayoría (como Scott Roth, scout de Memphis), no se sientan en TODO el partido. Duke, con un gran Greg Paulus, empieza dominando claramente. La cosa se iguala al llegar al descanso. Y en el descanso, más historia, aunque sea reciente. Me quedo en mi asiento para ver la ceremonia de retirada del número 4 de JJ Redick, rookie de los Orlando Magic. Están el director, el director atlético, la señora Krzyzewski y los padres de Redick. También están Grant Hill y Giminski, que tienen el número retirado también (sólo hay 13, contando el 4). La ceremonia es breve pero muy emotiva. Redick llora, sus padres lloran. Yo, casi. Redick dejó Duke como máximo anotador de la historia de la universidad (superó a Dawkins) y de la conferencia ACC, y también como máximo triplista de la historia de la NCAA. Casi nada.

Empieza la segunda parte y el partido se mantiene igualado. Al Thornton, candidato a jugador del año, lidera a Florida State. El partido es vibrante, intenso. Bueno. La intensidad en la cancha es correspondida (o es al revés?) en la grada. Los cameron crazies están tan cerca, que cuando un jugador rival saca de banda, estiran los brazos y le ponen la mano casi encima. En una ocasión un árbitro les dice que se separen o no saca. Cuando insultan, a los árbitros o rivales, los crazies se ponen, litaralmente encima de los periodistas para llegar. No digo nada tampoco.

Llega el último minuto con todo por decidir. Con un punto de desventaja, Paulus falla una entrada, pero Duke fuerza un salto entre dos y mantiene la posesión. Sacan de fondo y el balón es para Josh McRoberts, que pivota de espaldas a canasta y lanza. Falla. DeMarcus Nelson palmea, pero no entra. Derrota de Duke. Primera victoria de la historia de Florida State en el Cameron Indoor Stadium. Los Seminoles celebran la victoria a un metro mío, delante los crazies. Tensión, insultos. Los seguidores de Duke están hechos polvo, la gente se va muy lentamente. Me meto en la zona de prensa otra vez. Abren los vestuarios y entro, después de pasar por un pasillo donde están Redick y Grant Hill (con su mujer Tamia y su hijo). El vestuario, es casi de NBA. Moqueta, taquillas de madera. Mucha prensa. Paulus habla con serenidad. Sus compañeros, los más jóvenes, están casi llorando. Nelson sale de la ducha con aspecto triste. Krzyzewski va a la sala de prensa, y yo también. Comenta, sobre la desolación de sus jugadores: "en la universidad, no hay mejor manera que el deporte, el baloncesto, para aprender a manejar el éxito y el fracaso".

Salgo, otra vez por la puerta pequeña, y hay un montón de gente esperando a los jugadores. Paulus, todavía dentro, habla con la família. Me dirijo otra vez al centro de la cancha. Todavía hay gente. Los estudiantes recojen y limpian el estadio. Casi vacío, todavía impresiona. No es muy grande (caben poco más de 9000 peronas) pero tiene clase, elagancia y, sobretodo, tanta historia a sus espaldas, que impone respeto. En cada lado de la cancha hay en el parquet la leyenda COACH K COURT, en azul. Los títulos y las camisetas retiradas cuelgan del techo. Es hora de irse. Me dirijo al vestíbulo opuesto por donde entré antes. Hay algunos alumnos que también se van. Uno de ellos abre la puerta de madera y se queda un momento parado. Hace el gesto como de entrar otra vez -hay un letrero enorme que dice NO RE ENTRY- pero al final sale. Lo entiendo. Yo me voy pero también me quedaría. Y espero volver.

lunes, febrero 05, 2007

NCAA...

El sábado fui al Wachovia Center, en Philadelphia, a ver el Villanova-Louisville. Es impresionante ver la cultura deportiva que tienen aquí; un sábado por la mañana mas de 10.000 personas van a ver un partido como este y es lo más normal del mundo.

Fue un partido con muchos errores y pocos puntos, que no quiere decir necesariamente defensivo, pero fue un partido muy atractivo. Yo soy de los que piensa que no hace falta meter 120 puntos para que sea un buen partido, y que los partidos pueden ser "buenos" aunque haya pocos puntos o gracias a la defensa. Villanova empezó por delante pero Louisville, defendiendo toda la cancha (Pitino!), poco a poco, se metió en el partido. Al final, la victoria fue para Villanova, y el ambiente fue espectacular. Jugadores interesantes: el base freshman de Villanova Scottie Reynolds y el alero, también freshman, de Louisville, Earl Clark. Entre otros.

Después del partido, me reencontré con la carretera para ir rumbo a Virginia, parada intermedia antes de llegar, hoy, domingo, a Durham, North Carolina. Tuve la gran suerte de poder ver en directo el partido Duke-Florida State en el Cameron Indoor Stadium (foto), algo que no se me olvidará en la vida. Ha sido, simplemente, el mejor ambiente de basket que he visto nunca. Mañana lo contaré con detalle, ahora me voy a la cama.


sábado, febrero 03, 2007

Posibilidades

Esta mañana, leo que Antoni Daimiel está en Memphis i que Gasol ha dicho que el traspaso está al caer, que será antes del All Star. Por la tarde, escucho decir a Marc Stein, analista de la NBA para ESPN, que Gasol tiene muchos números de quedarse en los Grizzlies hasta final de temporada.

Si Daimiel dice lo que dice por algo será, y apuesto a que Stein no ha hablado con Pau, pero el análisis que hace el segundo me convence. Dice, primero, que Jerry West se marcha un par de semanas a Europa, con la calma, supongo que para ir a la copa del Rei y demás, y que por esa razón es difícil que pase algo ya. Pero Stein añade algo que realmente tiene sentido: West quiere esperar a final de temporada para ver que aspecto tiene el draft. Los Grizzlies no jugarán los playoffs y, por lo tanto, estarán en la lotería y podrían tener el número 1 (o 2, o 3). No es lo mismo traspasar a Gasol habiendo escogido o sabiendo que puedes escoger a Greg Oden o a Kevin Durant o a quien sea, porque el draft que viene será de mucha calidad.

Es evidente que Pau tiene sus preferencias y que prefiere irse ya, pero hay que tener en cuenta que es el último año de West en los Grizzlies y que no está obligado a hacer nada. En cualquier caso, si quiere hacer lo mejor para los Grizzlies, probablemente lo mejor sea esperar al final de temporada. El día 22, como muy tarde, saldremos de dudas. Yo, ahora mismo, no me mojo por ninguna de las dos posibilidades.

viernes, febrero 02, 2007

Atrapado en el tiempo?

Cuando parecía que no podía tener más mala suerte, descubro vía e-mail que no podré ir al partido de hoy entre los Sixers y los Warriors de Saras ni al de mañana entre los Wizards y los Lakers... de Kobe, claro. Así que me quedo sin Saras y sin Kobe, otra vez. Al parecer, alguien de la NBA no ha hecho su trabajo y no procesó mis peticiones de acreditación. Y resulta que, para acreditar a alguien, a no ser que sea un caso urgente, la NBA necesita siete días de antelación.

Atrapado en el tiempo es una de mis películas favoritas. Phil Connors, o sea, Bill Murray, se despierta cada día en el mismo día del año. Está cabreado y cada día le pasan las mismas cosas, exactas, que le provocan el cabreo. Ayer, David Letterman, el showman de la CBS, el cómico que me hace reír cada noche y que hace reir a todo el país desde hace 25 años, los que cumplía ayer el The Late Show, pues Letterman tenía a Bill Murray de invitado. Y yo pensé, claro, en Atrapado en el tiempo. Esta tarde, hace un par de horas, cuando he sabido de mi mala fortuna, he pensado en la película otra vez. Yo soy un poco vinagres, pero no soy como Connors y, sobretodo y a pesar de todo, estoy feliz con mi viaje. Pero tanta mala suerte repetida...

Anyway, estoy en el centro de Philadelphia en estos momentos y, como siempre, hay algo que podrá subsanar mi cabreo: mañana hay un Villanova-Louisville aquí, en Philadelphia, en el Wachovia Center. Donde tenía que haber ido hoy, donde tendría que estar ahora mismo. Creo que puede ser un gran partido -la semana pasada vi el Villanova-Pittsburgh por la tele y había un ambiente increíble- y, al menos, no me iré de Philly sin ver basket.

On the road

Se acabó New York. Ayer fui a ver el Nets-Pistons en mi ultimo día en NYC. Respecto al partido, sólo puedo decir que, después de ver el paseo de los Pistons, no entiendo como nadie habla de ellos cuando se discuten los aspirantes al título. Chris Webber está contento y feliz, y empieza a carburar otra vez. Chauncey Billups y Richard Hamilton, seleccionados entre los reservas del All Star Game, son una de las parejas exteriores más consistentes de la liga. Tayshaun Prince es un alero con unas características únicas y Rasheed Wallace es, bueno, es Rasheed Wallace. Desde el banquillo, Jason Maxiell aporta gran parte de la agresividad que perdieron con el adiós de Ben Wallace, Delfino hace cada vez más cosas, Hunter y McDyess son veteranos... A lo mejor les falta alguna pieza más, pero es un equipo sólido, compacto, con un buen técnico, Flip Saunders, y, sobretodo, con experiencia ganadora. Que nadie olvide que hace sólo tres temporadas este equipo, casi el mismo equipo, ganó el anillo. En fin, que creo que los Pistons, el único equipo del este con un record positivo fuera de casa (14-9), están infra valorados.

Hoy, ahora mismo, estoy en Essington, Philadelphia, mi primera parada del viaje que terminará en la costa oeste. De camino, el camino entre New York y Philly que es, básicamente, cruzar New Jersey, tenía la sensación que me encontraria a Tony Soprano o a Christopher Moltisanti en cualquier parking o gasolinera. Pero, de momento, The Soprano son sólo ficción.

Es perfectamente real la NBA, que nunca para, por eso ahora estoy viendo en TNT el Heat-Cavs (después dan el Spurs-Suns) y mañana iré a ver el Sixers-Warriors, donde espero poder hablar con Jasikevicius.

jueves, febrero 01, 2007

Ayer

Supongo -espero- que le pasa a todo el mundo de vez en cuando. Ayer fue un día desastroso. Un día de esos en los que, por circunstancias ajenas, por motivos que uno no puede controlar, nada sale como estaba planeado.

Escribí por la mañana que iría a ver a Lance Stephenson, prodigio del Lincoln high school de Brooklyn, y que después vería a Kobe Bryant jugar en el Madison Square Garden. Ni una cosa ni la otra.

Después de la aventura de mi primera visita a Lincoln, decidí ir en metro hasta Ocean Parkway, en Coney Island. Dos días antes David Garaban, corresponsal de Mundo Deportivo en New York durante muchos años, me dijo que cuidadín con Coney Island. Pero mi primera visita -frustrada- fue plácida, o sea que no estaba demasiado preocupado. Llegué pasadas las 5 pm, la hora del partido entre Lincoln i Boys and Girls high school. Desde la esquina, vi movimiento y muchas luces en la puerta lateral. Me acerqué, y vi tres coches de policía, y policías. Muchos. Unos quince. Había gente -todos negros, claro- detrás de unas vallas, y no les dejaban pasar. Un tipo de unos 30 años se encaró con la policía, que decía que el pabellón estaba demasiado lleno. No cabe nadie más. Hablo con una officer y le digo que soy periodista. Se va y vuelve para decirme que intentaran, cuando se vayan los personajes de la entrada, que entre yo y algún otro reportero que está también esperando. Pasan los minutos y va llegando más gente. Sale el policía encargado de la seguridad del colegio -un instituto!- y dice que no entra ni dios. Al cabo de diez minutos veo que no bromea, y me voy otra vez para el metro (Lincoln ganó con 30 puntos de Stephenson). Una hora más de metro hasta Manhattan. Todavía me queda Kobe, pienso.

Llego al Garden justo de tiempo, me acredito y, cuando estoy subiendo las escaleras que me llevan a mi asiento, veo como los Lakers calientan. No veo a Kobe. Debe estar sentado, por eso no le veo. Llego a mi asiento y presentan a los Lakers. salen Odom, Bynum, Parker, Radmanovic... y Vujacic. Kobe está sancionado por golpear a Ginobili en el partido anterior. Que?? En fin. Al menos, los Knicks ganan.

La sanción. Un escándalo. Una estafa para la gente que compró entradas para ver a Kobe en el Garden. Una estupidez de Stu Jackson secundada por Stern. Vi el partido contra los Spurs, y es EVIDENTE que el golpe de Kobe es involuntario, pura inercia después del tiro punteado por Manu. Entiendo que la liga quiera controlar la imagen, sobretodo después de la pelea Knicks-Nuggets, pero es ridículo pensar que Kobe puede incitar a la violencia -dos días después- por una acción fortuita (aparte, se disculpó con Manu varias veces). Una de las grandes virtudes de la NBA es potenciar a sus estrellas, vender el producto a través de ellas. Dejar a Kobe en su hotel de Manhattan el día que los Lakers juegan en el Garden es un paso atrás.

martes, enero 30, 2007

Hoy

Hoy me han confirmado -me lo temía- que no podré asistir al Duke-North Carolina del domingo.

Pero hoy iré a ver a Lance Stephenson jugar en Brooklyn, y hoy veré a Kobe Bryant jugar en el Madison Square Garden.

Se puede pedir más?

Fab Five (again)

Hace tiempo escribí sobre la comparación que está tan de moda en Estados Unidos actualmente, la comparación entre los Fab Five de Michigan y los actuales Thad Five de Ohio State. El sábado pasado ESPN, que ofrecía un partido de Michigan y otro de Ohio State, ofreció un reportaje sobre los Fab Five y hoy mi amigo Pere me ha mandado este impresionante video.

Sólo tenia 12 años, pero me acuerdo perfectamente del partido Duke-Michigan de la final four del 92. Y recuerdo la sensación de saber que los Fab Five tenían algo especial, aunque sólo fuera por las zapatillas negras que en nuestro país todavía no habían llegado.

Las últimas semanas, he visto algún partido de Ohio State, y sin duda se trata de un equipo con un talento asquerosamente joven. Pero la comparación con Webber, Rose y compañía me parece desacertada y injusta, simplemente porque los Fab Five fueron la razón por la que el baloncesto americano empezó a cambiar; fueron, son, la razón por la que Greg Oden, Mike Conley y Daquean Cook llevan hoy pantalones XXXL.

domingo, enero 28, 2007

Crawford, Navarro, Papaloukas (in no particular order)

Hace días que me pasan por la cabeza algunas ideas y los algunos hechos recientes me sirven para ilustrarlas.

La semana pasada, se hizo público que Theo Papaloukas había sido designado por la FIBA como mejor jugador europeo del 2006, por delante de Pau Gasol y Dirk Nowitzki. Inmediatamente después del anuncio, leí en el foro de ACB los comentarios indignados de aficionados. Papaloukas por delante de Gasol, MVP del mundial? Pues si.

Tengo un gran respeto por Gasol, y creo que hizo un buen mundial. Pero también creo que el MVP fue un premio por la victoria de su equipo y un reconocimiento en un momento difícil por una lesión inoportuna. Aparte del mundial, en el 2006 Gasol hizo su mejor año en la NBA, y fue All Star en Houston. Bien.

Ciertamente, el año anterior ganó Nowitzki, que "sólo" llevó a Alemania a la final del Europeo de Belgrado, mientras que Gasol ha ganado un Mundial. Pero es que si valoramos el impacto de Papaloukas es lícito pensar que se trata del jugador más dominante en Europa: ganó la Euroliga con el CSKA (aunque no sea una competición FIBA, también cuenta) y ganó la plata en el mundial, derrotando a USA en la semifinal (y creo que, de alguna forma, el oro en Belgrado puede haber influido en la votación). Papaloukas, básicamente, gana.

Mi valoración personal es que tiene una calidad y experiencia que le hacen casi imparable. Y no se trata de meter puntos. Se trata de dominar los partidos. Con puntos, o con defensa, asistencias, rebotes, etc. Tengo un amigo, Félix, que siempre me dice que Papaloukas le recuerda al Bodiroga del mundial de Indiannapolis, el Bodiroga del primer año en Barcelona, el Bodiroga que hacía lo que quería cuando quería. Y creo que es una comparación acertada.

Cuando hace unos meses entrevisté a Maurizio Gherardini, le pregunté quién era el mejor jugador que no juega en la NBA. Me dijo que me contestaría con la grabadora apagada. En la calle, me contestó: Theo Papaloukas.

Lo que me lleva a Navarro, lo que me lleva a Crawford.

Le dije a Gherardini si Navarro no era de los mejores fuera de la NBA. me dijo que por supuesto, y me dio la razón sobre que si Sasha Vujacic juega 10 minutos en los Lakers, Navarro podría jugar 20. Soy de los que está convencido que Navarro puede jugar, jugar minutos, en el equipo adecuado, con el entrenador adecuado, en la NBA.

El gran partido de Jamal Crawford contra los Heat (52 puntos) me hizo pensar en Navarro. La sensación de ver a Crawford y pensar que está imparable, que se está burlando del otro equipo, la he tenido muchas veces viendo a Navarro en el Palau Blaugrana. Y no es la única coincidencia. Los dos nacieron en 1980, los dos pueden jugar de base pero brillan más como escolta. Crawford mide sólo 3 o 4 centímetros más que Navarro (1,93). Y si alguien piensa que Crawford tiene un físico super dotado es que no le ha visto de cerca; probablemente Navarro esté más fuerte.

Crawford tiene un potencial ofensivo increíble y es, para mi, uno de los jugadores más infravalorados de la liga. Creo que Navarro, con un tiempo de adaptación, podría llegar aun nivel similar al de los Knicks. Espero que algún día pueda comprovar si tengo razón o no.

Knicks-Heat

Ayer no tenía ningún partido en mi agenda pero eso no significa que no viera ningún partido. Era sábado y, por lo tanto, era día de NCAA en la tele. Es increíble, entre ESPN, ESPN 2 y los canales locales, dieron partidos universitarios TODO el día. Después de comer, me obligué a salir a la calle para desconectar pero, eso si, a las 9:00 pm estaba en casa para ver el increíble Ohio State-Michigan State (los Spartans remontaron 20 puntos!)

El viernes, estuve en el Garden para ver el Knicks-Heat. El campeón estaba de visita pero no había tanta expectación como con la visita de los Suns unos días antes. Los Heat están mal, están fatal, y, aunque Shaq ya ha vuelto y Wade está jugando bien, los Knicks ganaron y el Garden fue una fiesta. El protagonista de la noche: Jamal Crawford, que hizo la segunda mejor anotación de la historia de la franquicia: 52 puntos. Todavía soy joven (relativamente) pero he visto muchos partidos en directo y espero que me queden muchos más por ver. Pero la actuación de Crawford es lo más bestia que he visto en directo en mi vida. Es que no fallaba! Anotó, 16 tiros seguidos, incluidos 8 triples!

Crawford es un tipo humilde, simpático con la prensa y fanático del baloncesto. Le encanta ver vídeos de partidos antiguos y contemporáneos, estudia a sus rivales y a las leyendas y tiene un gran respeto por el deporte que le ha hecho millonario. Después del partido, atendió a la prensa durante unos quince minutos.

Al salir del vestuario me dirijo al montacargas y subo acompañado de Gary Payton, Alonzo Mourning (que no jugó), Udonis Haslem y James Posey. Están serios. Salimos, yo detrás de ellos, dirección al parking. Nos cruzamos con Renaldo Balkman, que está subiendo al coche y saluda a Haslem, Channing Frye, que habla con el móvil, y Q. Richardson, que habla con un jugador de los Heat, ahora no recuerdo cual. Por una puerta cercana, a unos cien metros del bus de los Heat, veo a Jerome Crawford, guardaespaldas de Shaq, y, detrás suyo, a Shaq. Ellos se dirigen al bus, yo me dirijo al metro.

viernes, enero 26, 2007

Más madera

Leo en www.acb.com que el Menorca a fichado al 4-5 Jelani McCoy y que el Tau ha fichado al 3-4 Ryan Bowen. Dos jugadores veteranos, sólidos y que pueden ayudar a sus respectivos nuevos equipos. Y que llegan en invierno, cuando es más difícil fichar pero cuando SE PUEDE fichar.

Y, una vez más, me vienen a la cabeza algunas preguntas: realmente quiere Zoran Savic fichar a alguien? Quiere fichar a un alero o a un pívot? O a uno de cada? Si ficha, con el marco de contratación vigente, tendrá que dar la baja a algún jugador actual del Barça? Si ficha, fichará con tiempo suficiente para que el jugador o jugadores en cuestión tengan tiempo de tener algún rol en la Copa del Rey, a diferencia de la temporada pasada, cuando Ed Cota llegó un día antes? Existe algún alero en el mundo a parte de Carlos Delfino? Boicotea Dusko Ivanovic alguna propuesta de Savic? Está hablando Savic con Jerry West para traer a Gasol?

De todas estas preguntas, tengo claras algunas respuestas, dudo de otras. Tiene Savic algo claro?

jueves, enero 25, 2007

Knicks-Suns

Hoy me he levantado emocionado: los Phoenix Suns visitaban la ciudad. Esta semana, con la visita de los Suns i los Miami Heat el viernes, y la semana siguiente, con la visita de los Lakers, tengo la agenda agradablemente llena.

Como he dicho alguna vez, Steve Nash es mi jugador/personaje favorito en la NBA, y los Suns son un equipo atractivo para todo el mundo, por eso había mucha expectación antes del partido (por eso y por la racha de 14 victorias seguidas Phoenix) y por eso he ido al Garden con mucho tiempo.

Al llegar, había unos pocos jugadores de cada equipo calentando. Faltaba más de una hora y media para empezar el partido. Me he "instalado" entre la cancha y el túnel de vestuarios, y los jugadores han empezado a desfilar en las dos direcciones. Al cabo de unos minutos, Nash ha salido de dentro acompañado por un par de personas. Yo creía que iba a calentar, pero "sólo" iba a cumplir con unos compromisos: hacer unas fotos con unos niños, firmar autógrafos, etc. El MVP ha estado como 15 minutos firmando y ateniendo a todo el mundo con su mejor sonrisa. Cuando ha terminado, ha vuelto para dentro. parándose a saludar, como mínimo, a diez personas.

Me he metido dentro del vestíbulo al cabo de un rato y poco después ha entrado la leyenda de North Carolina Phil Ford, ahora ayudante en los Knicks, y he podido hablar con el cinco minutos sobre la rivalidad UNC-Duke. Todavía estaba repasando mis notas cuando ha llegado Spike Lee.
Le he pedido un par de minutos y me ha dicho que si. Cuando llevaba una pregunta, le han llamado al móvil. Su mujer, que le decía que no encontraba algo. Spike le decía que estaba "en nuestro dormitorio, dentro de la bolsa negra de Prada". Y yo al lado. Cuando ha colgado, hemos continuado hablando. Spike Lee es uno de mis directores favoritos y me hacía respeto hablar con él, porque además tiene fama de serio. Pero, aunque habla muy pausado y flojito, ha sido muy amable. Hemos terminado de hablar y le ha sonado el móvil otra vez. Ha contestado pero entonces Nash, que estaba en la cancha calentando, se ha dirigido hacia dentro, hacia donde estábamos. Lee y yo, quiero decir. Y Spike le ha dicho a quien estaba al otro lado del teléfono que esperara. Ha gritado: Steve! Y Steve ha venido corriendo y se han abrazado. Y ahí estaban los dos, hablando de sus famílias y de sus hijos, ahí estaban las cámaras grabando y haciendo fotos. Y ahí estaba yo, justo detrás de ellos. Lee le ha dado un regalo a Nash (un paquete que ponía: "from Spike Lee for Steve Nash") y este se ha ido para dentro. Unos metros más allá, Mike D'Antoni, técnico de los Suns, hablaba con Stu Jackson, uno de os jefes de la liga. Nash se les ha unido y han hablado durante un par de minutos (me pregunto si hablaban de los árbitros. Da la casualidad de que en el libro de Jack McCallum sobre el que hablé y que estoy leyendo, hay un capítulo en el que habla de las quejas de d'Antoni a Jackson sobre el arbitraje en los playoffs).

Me he ido a mi asiento y el partido ha empezado en una media hora. Y sobre el partido: pues los Suns han ganado porque son infinita mente superiores como equipo a los Knicks. Han jugado un partido correcto, un partido eficiente, pero no un gran partido. Pero, al fin y al cabo, ya llevan 15 victorias seguidas.

Después del partido he entrado en el vestuario de los Suns. Había mucha, muchísima prensa. Pero han hablado todos, todos los jugadores. Amare, Nash, Diaw. Todo el que recibe preguntas, responde. Cada día. Y leo que los jugadores del Barça de fútbol ahora no quieren hablar en la Masia... Vaya tela.

En fin, que salgo fuera y veo a Walt Frazier, una de las grandes leyendas de los Knicks. Le pido un par de minutos y empieza a responder, pero viene Alvin Gentry, asistente de los Suns, y me jode la entrevista. Se ponen a hablar y cuando terminan Frazier se hace el despistado y pasa de mi. Mala suerte. Salen, ya cambiados, Diaw i Nash. Este último sale a la cancha con el jefe de seguridad de los Suns para que bajen unos conocidos suyos. A parte, le esperan como veinte personas para hacerse fotos con él. Lo hace. Yo me voy para el montacargas que me tiene que llevar a la calle y llega Dan D'Antoni, ayudante de su hermano en los Suns. Me pregunta si ese es el camino para ir a su autobús y le digo que si. Al fondo, Nash sigue firmando. D'Antoni me dice "bueno, Nash está ahí. Mi hermano me dejaría a mi aquí, pero no a él". Tiene razón, estarían perdidos sin Nash. D'Antoni, Dan, dice, sobre Nash: "siempre hay gente que le espera. A veces se cansa un poco, pero hace un gran esfuerzo para atender a todo el mundo". Subimos al montacargas. Bajamos, y le pregunto que si se van para el aeropuerto. Me contesta: "si, vamos directos a Milwaukee. Y mañana por la mañana, a entrenar, y por la tarde el partido. Y después, otra vez a subir al avión. Esta es la glamourosa vida en la NBA". A pesar de la victoria, está derrotado. Cansado. Nos despedimos y nos deseamos buena suerte junto al bus de los Suns. Salgo a la calle y hay como treinta personas esperando, probablemente, a Nash. Y yo me voy dirección al metro pensando que tengo mucha suerte.

lunes, enero 22, 2007

St. John's - Syracuse

Matinal de NCAA en el Madison Square Garden. Duelo con marca registrada Big East, duelo neoyorquino entre St. John's y Syracuse. Hace un año más o menos (en febrero de 2006) vi el mismo enfrentamiento, en el mismo escenario, y Syracuse ganó fácilmente. Todavía estaba Gerry McNamara, y el partido fue intenso pero no tuvo mucha historia. Hoy, en cambio, el partido ha tenido intensidad y emoción hasta el final.

St. John's es el equipo más fuerte de la ciudad y juega en el Garden como local, pero Syracuse es el equipo más fuerte del estado, y el que tiene más seguidores. Muchos de los graduados de Syracuse, que está en el norte del estado, viven en la ciudad, por eso los Orangemen parecían el equipo local.

Pero los Red Storm han ganado (no derrotaban a Syracuse desde el año 2000!) porque han jugado mejor en equipo. El base Eugene lawrence ha dirigido bien, el alero Anthony Mason Jr, hijo de Anthony Mason, ha hecho un partido completo, igual que el pívot Lamont Hamilton, y el escolta Avery Patterson, un notable tirador, ha despertado de su pesadilla de partido anotando dos triples, el primero con adicional incluido, en el último minuto. Por parte de 'Cuse, sólo el base Eric Devendorf ha dado la talla, sólo el ha demostrado que el equipo de Jim Boeheim tiene más talento que el de Norm Roberts. Pero, al fin y al cabo, ha ganado St. John's; esta es la gracia del baloncesto universitario.

Scouts

Los Orlando Magic visitaban ayer a los New Jersey Nets, así que cogí el autobús dirección a East Rutherford.

Llego al Continental Airlines Arena con tiempo suficiente para aprovechar el catering gratis (arroz, pollo, ensalada) y para pasear un poco por los pasillos. Encuentro en la sala de prensa la distribución de asientos y compruebo con sorpresa que mi compañero de asiento es Kelly Tripucka que, a parte de ser el doble de Jerry Seinfield, es una leyenda de la liga y scout de los Knicks actualmente.

Desde mi asiento veo como van llegando scouts de varios equipos y se sientan, todos juntos, en las filas anteriores a la mía (excepto Tripucka, que está a mi derecha). Reconozco a Chris Ford (Sixers), exentrenador de los Celtics, Brendan Malone (Cavaliers), ex entrenador de los Raptors, Dick Harter (Pacers), ex ayudante de los mismos Pacers, y Brendan Brown (Knicks), ex asistente de su padre Hubie en los Grizzlies. También están Reggie Johnson (Mavs), Wes Wilcox (Cavs) y Jerry Holloway (Clippers).

La presencia de todos ellos me hace reflexionar sobre la figura del scout en la NBA. Son todos ellos entrenadores y su misión es espiar a los rivales. La mayoría de equipos tienen scouts divididos por zonas (este/oeste normalmente) pero, como en el partido de ayer, pueden haber varios del mismo equipo en un partido (Tripucka-Brown, Malone-Wilcox). Entiendo que tienen tareas diferentes, porque, por ejemplo, Brown i Wilcox estudian los sistemas de Orlando y los anotan constantemente, mientras que Tripucka y Malone se fijan en jugadores y aspectos más generales.

Me llama la atención que veteranos como Malone o Ford ocupen este cargo después de haber sido head coaches. Me llama la atención pero no me sorprende, porque es habitual en la NBA pasar de ser primer entrenador a ser ayudante o tener otro cargo (de scout, por ejemplo) en la franquicia. No es raro que un enrenador gane o pierda responsabilidad, es decir que cambie de cargo, en la misma franquícia o cambiando de equipo. En Europa, alguien se imagina a Manel Comas de ayudante de Ivanovic? O a Sergio Scariolo como responsable de scouting de Unicaja con otro técnico en el banquillo?

Lo que si me sorprende es que trabajan prácticamente juntos. Es decir, que comparten mucha información. Tripucka i Harter hablan constantemente y evalúan a jugadores. Brendan Brown y Wilcox, dos técnicos jóvenes, analizan juntos los sistemas de los Magic. Casi comentan todas las jugadas y estoy seguro que harán un informe muy parecido sobre el partido.

Los Nets ganan más o menos fácilmente (ayudan los 0 puntos de Dwight Howard) y después del partido entro en el vestuario perdedor. Está claro que el tópico de que en la NBA hay que olvidar las derrotas rápidamente no es un tópico. Excepto Arroyo, la mayoría de los Magic habla y ríe con normalidad. Howard, que acaba de hacer el peor partido de la temporada, bromea con Garrity. Mientras se viste, le hago unas preguntas a JJ Redick, que ha hecho su mejor partido de la temporada (de hecho, ha sido el primer partido en el que ha jugado minutos), sobre la rivalidad Duke-North Carolina, y el escolta responde con amabilidad. Y salgo para coger el bus de vuelta a New York.