Hoy me he levantado emocionado: los
Phoenix Suns visitaban la ciudad. Esta semana, con la visita de los
Suns i los
Miami Heat el viernes, y la semana siguiente, con la visita de los
Lakers, tengo la agenda agradablemente llena.
Como he dicho alguna vez,
Steve Nash es mi jugador/personaje favorito en la
NBA, y los
Suns son un equipo atractivo para todo el mundo, por eso había mucha expectación antes del partido (por eso y por la racha de 14 victorias seguidas
Phoenix) y por eso he ido al
Garden con mucho tiempo.
Al llegar, había unos pocos jugadores de cada equipo calentando. Faltaba más de una hora y media para empezar el partido. Me he "instalado" entre la cancha y el túnel de vestuarios, y los jugadores han empezado a desfilar en las dos direcciones. Al cabo de unos minutos,
Nash ha salido de dentro acompañado por un par de personas. Yo creía que iba a calentar, pero "sólo" iba a cumplir con unos compromisos: hacer unas fotos con unos niños, firmar
autógrafos, etc. El
MVP ha estado como 15 minutos firmando y ateniendo a todo el mundo con su mejor sonrisa. Cuando ha terminado, ha vuelto para dentro. parándose a saludar, como mínimo, a diez personas.
Me he metido dentro del vestíbulo al cabo de un rato y poco
después ha entrado la leyenda de
North Carolina
Phil Ford, ahora ayudante en los
Knicks, y he podido hablar con el cinco minutos sobre la rivalidad
UNC-
Duke. Todavía estaba repasando mis notas cuando ha llegado
Spike Lee.
Le he pedido un par de minutos y me ha dicho que si. Cuando llevaba una pregunta, le han llamado al móvil. Su mujer, que le decía que no encontraba algo.
Spike le decía que estaba "en nuestro dormitorio, dentro de la bolsa negra de
Prada". Y yo al lado. Cuando ha colgado, hemos continuado hablando.
Spike Lee es uno de mis directores favoritos y me hacía respeto hablar
con él, porque además tiene fama de serio. Pero, aunque habla muy pausado y
flojito, ha sido muy amable. Hemos terminado de hablar y le ha sonado el móvil otra vez. Ha contestado pero entonces
Nash, que estaba en la cancha calentando, se ha dirigido hacia dentro, hacia donde estábamos. Lee y yo, quiero decir. Y
Spike le ha dicho a quien estaba al otro lado del teléfono que esperara. Ha gritado:
Steve! Y
Steve ha venido corriendo y se han abrazado. Y ahí estaban los dos, hablando de sus
famílias y de sus hijos, ahí estaban las cámaras grabando y haciendo fotos. Y ahí estaba yo, justo detrás de ellos. Lee le ha dado un regalo a
Nash (un paquete que ponía: "
from Spike Lee
for Steve Nash") y este se ha ido para dentro. Unos metros más allá,
Mike D'
Antoni, técnico de los
Suns, hablaba con
Stu Jackson, uno de os jefes de la liga.
Nash se les ha unido y han hablado durante un par de minutos (me pregunto si hablaban de los árbitros. Da la casualidad de que en
el libro de Jack McCallum sobre el que hablé y que estoy leyendo, hay un capítulo en el que habla de las quejas de d'
Antoni a
Jackson sobre el arbitraje en los
playoffs).
Me he ido a mi asiento y el partido ha empezado en una media hora. Y sobre el partido: pues los
Suns han ganado porque son
infinita mente superiores como equipo a los
Knicks. Han jugado un partido correcto, un partido eficiente, pero no un gran partido. Pero, al fin y al cabo, ya llevan 15 victorias seguidas.
Después del partido he entrado en el vestuario de los
Suns. Había mucha, muchísima prensa. Pero han hablado todos, todos los jugadores. Amare,
Nash,
Diaw. Todo el que recibe preguntas, responde. Cada día. Y leo que los jugadores del
Barça de
fútbol ahora no quieren hablar en la
Masia... Vaya tela.
En fin, que salgo fuera y veo a
Walt Frazier, una de las grandes leyendas de los
Knicks. Le pido un par de minutos y empieza a responder, pero viene
Alvin Gentry, asistente de los
Suns, y me
jode la
entrevista. Se ponen a hablar y cuando terminan
Frazier se hace el despistado y pasa de mi. Mala suerte. Salen, ya cambiados,
Diaw i
Nash. Este último sale a la cancha con el jefe de seguridad de los
Suns para que bajen unos conocidos suyos. A parte, le esperan como veinte personas para hacerse fotos con él. Lo hace. Yo me voy para el montacargas que me tiene que llevar a la calle y llega Dan D'
Antoni, ayudante de su hermano en los
Suns. Me
pregunta si ese es el camino para ir a su autobús y le digo que si. Al fondo,
Nash sigue firmando. D'
Antoni me dice "bueno,
Nash está ahí. Mi hermano me
dejaría a mi aquí, pero no a él". Tiene razón,
estarían perdidos sin
Nash. D'
Antoni, Dan, dice, sobre
Nash: "siempre hay gente que le espera. A veces se cansa un poco, pero hace un gran esfuerzo para atender a todo el mundo". Subimos al montacargas. Bajamos, y le pregunto que si se van para el aeropuerto. Me contesta: "si, vamos directos a
Milwaukee. Y mañana por la mañana, a entrenar, y por la tarde el partido. Y después, otra vez a subir al avión. Esta es la
glamourosa vida en la
NBA". A pesar de la victoria, está derrotado. Cansado. Nos despedimos y nos deseamos buena suerte junto al bus de los
Suns. Salgo a la calle y hay como treinta personas esperando, probablemente, a
Nash. Y yo me voy dirección al metro pensando que tengo mucha suerte.